Palabras para el
BarMitzva de Ivan.
|
|
Y DE LOS MENOS
A CAMINAR IGUALMENTE
SOBRE EL FUEGO
Y LAS CENIZAS
A SER HUMILDE Y ORGULLOSO
A SER VALIENTE Y CAUTELOSO
A PROTEGER
AUN CON MIEDO
A QUERER CRECER
AUN SIENDO GRANDE
A NUNCA DEJAR A NADIE ATRÁS
A SER FELIZ AUNQUE CUESTE
Y A COMPARTIR
NO SE SI LO HE LOGRADO
PERO ES MI NORTE Y MI GUIA
Y SIGO TRATANDO.
Estas palabras que escribí el día que vos naciste son un homenaje a mi papá y las recuerdo hoy, porque este día, y lo que estas haciendo hoy, también es un homenaje, una señal de respeto y amor por nuestros antepasados.
Los que gracias a Dios están aquí y los que por voluntad de Dios, ya no están.
Gracias a Pardes por albergarnos. Por darnos calor y refugio, por darnos guía espiritual y compañía. Por hacer de esta nuestra casa y agrandar nuestra familia. Gracias a todos los que han venido a compartir este momento.
Gracias especialmente a Iván.
Porque Iván sabia que no estaba obligado a estar hoy aquí, que no estaba obligado a concretar este momento , que no estaba obligado a celebrar su Bar Mitzva, y fue una decisión voluntaria y sentida que él llevo adelante, con nuestro acompañamiento y eso lo hace para mí, (que deseaba mucho que esto sucediera) doblemente valioso.
Imaginen a un hijo recibiendo un premio Nóbel, ganando una Olimpiada, siendo abanderado de su escuela, eso les dará una idea del orgullo que siento hoy por lo que Iván esta haciendo.
En este proyecto participamos todos los integrantes de la familia.
Paula
Paula aportó su amor y generosidad de espíritu para concederme esta posibilidad de transmitir a nuestro hijo mi herencia, la tradición de mis padres y mi amor por mi religión y mi pueblo y también aportó su mirada critica para mostrarnos su propia visión de la espiritualidad mas abarcativa posible, la mas amplia y generosa que yo haya conocido en mis años de transitar esta búsqueda de Dios.
Gracias Paula por eso. Por tu amor, tu generosidad y tu mirada.
León
León aportó la curiosidad. El fuego. La intensidad. Ideas geniales y originales de cómo debería ser este momento…si el fuera el Bar mitzva.
Si a eso le agregamos paciencia, -que no es una de sus mas vistosas cualidades-, en unos pocos años, todos nosotros estaremos invitados a un hermoso evento organizado por él.
Gracias León por eso. Por tu fuerza, tu presencia, y tu compañía permanente en este proyecto donde nos tocó ser acompañantes de Iván.
Gracias por tu inmenso y evidente amor a tu hermano.
Iván. Iván aporto lo más importante. El deseo. La búsqueda. La decisión de llevar adelante este proyecto. Quizás aun no sepas, Iván, que tal vez este sea el primer proyecto que lideras, donde un grupo de gente sigue tu idea y solo acompaña tus decisiones confiando en que serán las mas acertadas. Y lo fueron.
Iván aportó el aplomo. La calma. Porque él tiene la virtud del océano. La fuerza del agua. Un poder inimaginable bajo una superficie de calma y hermosura. Solo sus ojos nos permiten sospechar los mundos que se desarrollan, con sus tormentas eléctricas, con sus guerras, con sus civilizaciones en progreso dentro de su extensa y creativa alma, durante esos ratitos en los que parece ausente.
Iván aporto el equilibrio para incluirnos a todos, con nuestras diferencias, en su proyecto y hacernos sentir en cada decisión su respeto y amor por su familia.
Gracias Iván por traerme hasta aquí. Hasta un puerto al que siempre quise llegar, y no me estaba garantizado conocer. Y aquí estoy. Feliz, orgulloso, emocionado y rodeado de mis amores, de mis milagros concedidos.
No se me ocurre honor mayor que el que me regalaste hoy, que vistas el Talit, que hayas leído la Torá , me honran y te lo agradezco.
Y Gracias a Dios por este regalo que abro cada mañana y me vuelve a sorprender y a dar felicidad. Gracias por este milagro ocurrido en mi vida. Sin embargo como todos los puertos por los que pasamos en nuestro camino, no son lugares en los que nos podamos quedar. Este es un lugar de transito.
Créanme si les digo que yo me quedaría a vivir aquí. Que eternizaría este momento. Que viviría feliz el resto de mis días dentro de esta foto. Aquí esta todo -y todos- lo que necesito para ser feliz. Y en este momento lo soy.
Ahora bien, hay algunas cosas que me gustaría decirte. Hoy nos contaste como te veías con relación a tu futuro, y fundamentalmente con relación a tu pasado. A tus antepasados. Como pensabas que ibas a ejercer tu judaísmo. Yo voy a ejercer mi judaísmo contando una historia para ilustrar lo que te quiero decir. Nada más judío que contar una historia.
Cuentan que Goethe (el famoso escritor alemán) tardó en escribir su máxima obra, “El Doctor Faustus” toda su vida. Comenzó el libro a los veinte anos, dejó el proyecto varios años, tal vez por la necesidad de vivir una vida social, trabajar y ganar algo de dinero, pero la retomó a los cuarenta cuando sintió que su juventud había quedado atrás y que al doblar esa curva de la vida sus pensamientos habían cambiado. Habían mutado. Que algunos habían quedado en el camino y que otros habían crecido con fuerza en su corazón. Sintió que su personaje, el doctor Faustus, merecía enriquecerse de su experiencia de vida y volvió a escribir.
El libro fue terminado a los ochenta años. Poco antes de su muerte.
Si seguimos al personaje podremos ver como la vida pasa ante sus ojos en sus distintas etapas. Podremos imaginar al escritor -que introdujo una nueva mirada-, pero no tachó las hojas escritas veinte anos atrás, no las rechazó con vergüenza, no las reescribió, no las criticó siquiera. Las asumió como escalones de una escalera necesaria y las completó. Se paró sobre ellas para poder ver un poco más allá.
Probablemente y en tu relación con tu judaísmo esto mismo te vaya a pasar. Y esta bien que así sea. Vas a repensar tu judaísmo mil veces, te vas a acercar y alejar millones de veces. Lo vas a guardar durante algunos anos en un cajón junto con tu Talit y un día, sin aviso previo, lo vas a buscar ahí donde lo dejaste y lo vas a encontrar intacto completo y vivo. Lo vas a mirar desde otro lugar, lo vas a ver distinto de cómo lo recordabas la última vez que lo guardaste. Te vas a enojar, se van a pelear y se volverán a juntar sin rencores.
Pardés nos enseña que el judaísmo esta vivo. No es un ritual vacío y automático. Cada uno de nosotros tiene el deber de recrearlo desde el lugar que nos tocó en esta vida. Esa es la tarea. Así lo mantenemos vivo para la siguiente generación. Mirándolo como si fuera la primera vez, peleándolo, criticándolo y amándolo. Fundamentalmente amándolo.
Quiero que sepas que este sentimiento se puede olvidar pero no desaparece. Siempre esta esperándote. Siempre esta reservando tu lugar en este mapa. No hay otro que pueda ocuparlo por vos. Es tu tarea y vos vas a decidir como llevarla adelante. Y lo mejor de esto es que decidas lo que decidas va a ser la decisión correcta.
Cuentan que Rab. Suzia lloraba en su lecho de muerte. No por la tristeza de morir, sino por la preocupación de que al llegar al cielo, Dios le preguntaría. No, porque no fue como el Baal Shem Tov, sino porque no fue mas Rab. Suzia. Es decir, él mismo.
Eso es lo que Dios pretende. Que seas vos mismo. Que dejes tu huella. Única.
Desde hace muchos anos que venimos a Pardés, estuve en muchísimos Bar Mitzva y cada Bar Mitzva que veía, tenía tu cara.
Pero hoy, paradójicamente, miro tu cara, y veo a mi hermano mayor, haciendo su Bar cuando yo era muy chiquito, y lo admiraba. Y a mi papá, a mis zeides, a todos los hombres de la familia que antes que vos pasaron por aquí. Fueron recibidos por la comunidad. Y tuvieron el honor de leer por primera vez la Torá. Dejando atrás su niñez.
Una de las cosas que aprendí con la Torá es que nunca un ciclo termina sin empezar otro. Cuando leemos el último párrafo de la Torá , casi sin interrupción, con el mismo respiro, leemos otra vez el primero, Bereshit, el Génesis. Cada final trae en sí el embrión de un nuevo comienzo, cada muerte trae en sí misma una nueva vida, cada final de una etapa, trae el inicio de una nueva. El Alfa y el Omega son para el pensamiento Judío una sola cosa. El Omega y el alfa. Es como si a través de nuestra vida viviéramos mas de un nacimiento.
El primero el del vientre de tu mama.
Y este, donde vos recreas tu persona y te convertís en algo mas., el nacimiento de un nuevo Iván. Un nacimiento por decisión propia.
Con el Brit Milá (la circuncisión) sellamos el pacto que nuestros patriarcas hicieron con Dios, pero también significamos que la obra de Dios esta incompleta y que es nuestra misión completarla.
En el Bar Mitzva nos comprometemos a realizar esa tarea. Concluir la tarea de Dios.
En ese momento recibiste un nombre hebreo y hoy lo asumís. Lo encarnas, lo haces propio. Le vas a dar vida.
Hoy por primera vez al subir a la Torá te llamamos por tu nombre.
JAIM BEN MORDEJAI. (Jaim hijo de Mordejai)
Y a mí por mi nombre MORDEJAI BEN SHMUEL (Mordejai hijo de Samuel)
Y a mi papá por el suyo SHMUEL BEN BERL (Samuel hijo de Bernardo)
Y así logramos que todos los que pasaron antes que nosotros estuvieran presentes y vivos en este momento.
Esto es lo que yo, en definitiva, te voy a dejar. Historias, cuentos, ritos, tradiciones.
Lo que recibí de mis padres y mis hermanos mayores que antes que yo transitaron el camino ya transitado. Y cada vez de una manera distinta.
Así como también recibís las de tu mamá. Con una abuela raptada por su amante a los trece años. Del cruce de la frontera entre Gibraltar y España, llamada “Línea de la Concepción ”, con un bebé escondido, no para protegerlo de los Nazis, sino para poder anotarlo como español y no como el odiado Ingles. La misma que viajó a la Argentina buscando a su marido sin la menor idea de donde encontrarlo e ingenuamente empezó la búsqueda por la calle Herrera. Simplemente porque ese era el apellido de su hombre. El milagro de esa historia es que meses después golpeó una puerta que abrió él. Que le dijo algo así como: Adelante mujer, ya era hora. Que aquí hay mucho trabajo por hacer.
Esta, Iván, es tu herencia. Este es tu aporte único al pueblo judío, porque esto, a pesar de lo que algunos piensen, solo suma. Esta sangre nueva, estas historias nuevas que traes con vos, enriquecen nuestra historia y nuestra tradición.
Te deseo que siempre estés orgulloso de tu nombre y de tu origen.
Ojala hayas recibido mi amor por la Torá , ojala te sirva de guía, de consuelo, de compañía. Hay una braja que debe decir el papá del Bar Mitzva (por lo menos antes se decía). que dice.
Baruj Ata A' Eloheinu melej haolam sheptarani meonesh halazé.
Y significa que agradezco a Dios que me haya relevado de la responsabilidad de tus actos. A partir de hoy, hijo mío, sos responsable de tus actos morales. Asumimos,- los miembros de esta comunidad,- que sabes distinguir entre el bien y el mal. Es lo que esperamos de vos en esta etapa de tu vida. Y serás respetado en tus decisiones en igual modo. Y te damos la bienvenida como un integrante más con plenos derechos y obligaciones.
No hay mucho más que yo pueda hacer. De alguna manera mi trabajo termina acá.
De aquí en más me queda aprender a acompañarte en tu camino. Ya no mas adelante tuyo guiándote, sino un paso atrás, y en el mejor de los casos, si vos me dejas, a tu lado. Acompañándote.
Ojala confíes en que estaré allí donde y cuando me necesites, para consultarme, para contarme, para enojarte conmigo, y cuando un día te alejes, te puedas llevar esto.
El día de hoy, sin dudas ya esta adentro tuyo. La enseñanza de este día, ya es tuya. Las letras de la Torá , y las Brajot ya son tuyas. Usalas! usalas con sabiduría, con amor y con generosidad, porque esta luz que recibís hoy ha sido creada para ser esparcida, no puede ser guardada y no puede ser extinguida. Su alma es divina e inmortal, se hace carne en nuestros cuerpos y se hace letra en nuestros libros.
Tenés todo lo necesario en vos para ser considerado un adulto, un par, solo te falta experiencia. Experiencia significa, probar, intentar, conocer, equivocarse.
Equivocate, investiga, descubrí, volvé a equivocarte, siempre que sea con tu corazón limpio, con una buena y sana intención, tus acciones y tus proyectos serán bendecidos.
El fracaso no existe. El fracaso es dejar de intentar la felicidad.
El éxito esta en la acción. No en el resultado.
Yo sé que se lo estoy diciendo a un ariano. Así que de todos modos lo harás.
Que Dios te de muchas experiencias para que te completes como ser.
No te olvides de esta casa, no te olvides de tu niñez, no te olvides de tus tradiciones, porque así como “ al árbol se lo admira por sus ramas pero vive gracias a sus raíces”, así nosotros, parte del pueblo judío, milenario, errante, cambiante y eterno somos las ramas de un árbol que necesita de sus raíces para vivir. Y un día, sin darnos cuenta, nos convertimos en raíces para que otras ramas florezcan. Como yo, el día de hoy.
Iván, este es tu árbol, esta es tu familia. Además de la de sangre, la que se reunió hoy en este templo para bendecir este día, para bendecir tu futuro y compartir tu alegría.
Dicen que hay tres cosas que hay que hacer en la vida. Plantar un árbol, Tener un hijo, Leer un libro.
Yo haría una versión libre. Ser parte de un árbol, educar a un hijo, Leer El libro. ( La Torá )
Hoy, hijo, hiciste la que dará inicio a las otras dos. Y el tiempo, solo tu propia experiencia de vida, te explicaran cuan relacionadas están estas tres cosas. Así como Dios hizo el mundo con la palabra, nosotros hacemos nuestro mundo con nuestro pensamiento.
Lo que quieras ser, serás.
Hace tiempo Baruj, mi maestro, me trasmitió una frase, que se convirtió para mí en un Mantra, en una canción privada que en muchas oportunidades ha alejado al miedo de mi corazón. Te la paso hoy, porque seguramente sentirás miedo, ningún adulto esta exento del miedo. Pero en ese momento quiero que recuerdes que el miedo pasara y que no estas solo. Al tira Israel, al tira.
Ki gur arie alo ata,
uk she arie ishag
mi lo ira, mi lo ira.
No temas, pueblo de Israel, no temas,
porque un cachorro de León eres tú,
y si el León ruge,
quien no temerá. quien no temerá.
Iván, sos hijo de un pueblo milenario. Sos un príncipe de Israel. Sos un modelo del judío de este siglo nuevo. Que deberá descubrir, crear y encontrar su propio camino en este mundo nuevo, distinto e igual que hace mil generaciones.
Tu Talit es el símbolo de la protección de Dios sobre nosotros.
Que nunca te pese, ojala se convierta en las alas que permitan a tu espíritu, volar.
Dios esta EN vos y hagas lo que hagas SIEMPRE será así .
Gracias.
|